Esos momentos después consiguen que vuelva a pensar de otra forma, que me hagan darme cuenta que mi felicidad depende de mi no del lugar, ni del tiempo ni de las personas, solamente de mi.
Esos momentos son los que después de tanto sufrimiento consiguen que me salga una sonrisa a pesar de haberme dado cuenta que ya no tengo a más nadie.
Sé que esos momentos no es que sean muy felices, pero me encantan porque hacen que cada día esté como esté me haga sonreir aunque yo de por si, no quiera. Y solo con sonreir un pizco, la felicidad ya me inunda el resto del cuerpo.

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